Mujeres recurren a la cirugía plástica tras divorciarse

julio 20th, 2011

Una noticia publicada recientemente en el diario británico Daily Mail trae informaciones sobre lo que sería una tendencia de comportamiento entre las mujeres británicas: la realización de cirugías plásticas como una forma de venganza contra sus antiguos maridos.

Este “nuevo comienzo” está siendo llamado “cirugía de la venganza”. De acuerdo con estadísticas dadas a conocer a principios de este año, un cuarto de todas las cirugías plásticas realizadas en el Reino Unido fueron realizadas por mujeres divorciadas. Y muchas mujeres pertenecientes a ese grupo dicen que realmente se sometieron  a varios procedimientos quirúrgicos para querer “sorprender” o “atacar el orgullo” de su ex.

En los EE.UU., donde todas las ideas pueden ser comercializadas, algunas clínicas de cirugía plástica ya están ofreciendo paquetes de divorcio para los hombres y mujeres que quieren hacerse una cirugía plástica después de una separación. A pesar de los beneficios de la cirugía plástica sean innegables, sea antes o después de una separación, lo que los estudiosos del tema se preguntan es si es correcto sacarle provecho a la infelicidad y debilidad ajenas…

  “Reinventarse”

“No solo son las mujeres divorciadas las que llegan a las clínicas de cirugía plástica con este deseo: ‘reinventarse’. El director ejecutivo desocupado, la hija descuidada, el adolescente con senos aparentes, la sexagenaria que acaba de enviudar, la modelo que no puede perderse un gran  trabajo en el extranjero, el inmigrante japonés insatisfechos con sus párpados y muchos otros pacientes poseen el mismo deseo: girar una de las páginas de su vida convirtiéndose en “otra persona”, dice el cirujano plástico Ruben Penteado, director del Centro de Medicina Integrada.

“Antiguamente, ‘reinventarse’ significaba cambiar el corte de pelo, hacer régimen, renovar su vestuario. ”Hoy día, como las cirugías plásticas son más baratas, son la primera alternativa de la lista de medidas para levantarse y salir del trance tras pasar por una situación desagradable”, dice el médico.

“Siempre les explicamos a nuestros pacientes que la cirugía estética tiene sus limitaciones. Un ‘cambio real de vida’  es el resultado de un trabajo interno. Después de hacer esta aclaración, el paciente puede incluso llegar a la conclusión de que no es necesario cambiar nada por fuera. Un buen asesoramiento debe venir antes que el bisturí. Si para mí no existe ninguna razón para la realización de la cirugía deseada por el paciente, se lo digo”, afirma Rubem Penteado, miembro de la Sociedad Brasileña de Cirugía Plástica.

Una plástica, una nueva vida…

Hoy por hoy, la cirugía plástica es una de las herramientas de la sociedad moderna para elevar la autoestima y el bienestar del individuo, haciendo con que viva mejor con su propia imagen.”Cuando esta especialidad médica empezó su labor, los cirujanos no hablaban de estética, bienestar, belleza, porque la importancia de la autoestima no era tan difundida en la sociedad. El discurso era que tenían por objeto reparar deformidades”, explica Penteado.

“El cambio exterior no es sólo voluntarismo. Quien nació con una nariz muy grande o la oreja acentuadamente hacia adelante no piensa a la cirugía plástica como un deseo, sino una necesidad. La cirugía plástica es también importante para las personas frente al trauma. Pero frente al paciente que demuestra ‘el deseo de reinventarse’, el rol del cirujano es mostrar que ‘lo normal’ o ‘lo lindo’ son cambios sutiles, que no se notan, no cambios radicales”, explica el director del Centro de Medicina Integrada.

En medio de este proceso de valor social y la búsqueda de su autoestima, sacudida por un fracaso matrimonial o la pérdida de un ser querido, incluso por la falta de oportunidades profesionales, entre muchas otras situaciones, el cirujano plástico debe estar atento a los excesos y a las malas indicaciones de los procedimientos quirúrgicos, que siempre deben ser evitados por el bien del paciente.

“Por lo tanto, además de una buena formación técnica, el cirujano plástico debe tener una consistente formación ética. Si el paciente dice que tiene una nariz grande, le cabe a él hacer un juicio de valor sobre su propia nariz. Al médico le compete la evaluación profesional y la conducta ética de indicar o no una intervención quirúrgica a este paciente”, concluyó Ruben Penteado, miembro titular de la Sociedad Brasileña de Cirugía Plástica.